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lunes, septiembre 22, 2014

Obtuve mi certificación PMP. (los logros y fracasos a los 30 años)

Entonces este año cumplí 30, y lloré desconsoladamente todo el día.
Creo que muchos no entienden que no lloro por las arrugas, porque mi cuerpo ya no resista la resaca, o porque a estas alturas el genio se me volvió tan jodido que ya no hay vuelta atrás.

Lloro por la dureza de la auto crítica, porque desde mi interior el ejercicio de reconocimiento es muy rígido y doloroso. Lloré por mis fracasos; soy mi propio duelo.

El día que cumplí 20 años me puse ciertas metas para los 30, aquella yo que ya no soy, tenía objetivos familiares, y por sobretodo económicos. En concreto quería que al llegar a los 30 años tuviera una casa propia, o al menos una hipoteca con mi nombre en ella.

Durante esos 10 no obtuve la casa, viajé mucho, me sentí libre. Conocí esa sensación de libertad que sólo se tiene cuando todas tus pertenencias caben en 2 valijas de 23 kilos, y puedes ir de un lugar a otro. No creo que mi madre imaginó, cuando me subió a un avión por primera vez a mis 3 años, que me iba a gustar tanto embarcarme.
Pocos comprenden esa sensación de angustia cuando transcurren más de diez meses sin hacer aunque sea un vuelo de escape; esa añoranza por empacar y conocer otros aeropuertos.

En esos 10 años tomé decisiones radicales en mi vida. El aprendizaje fue a la brava, ocasioné dolor, nunca se borró esa cicatriz. Pero esta que soy ahora, ya no haría las mismas cosas. Quiero creer que todo eso sirvió para ser mejor persona.

Esa década no vino con casa, sino con viajes, y con una maestría. Consuelo de bobos, el MBA.
Este año me ha pasado volando, los 30 transcurren y quise lograr algo, para calmar mi ansiedad y callar a la voz que me reitera los fracasos.

Quise publicar el libro que tengo escrito. No tuve éxito, pues éste no pasó el consejo de lectura y aunque bien podría ir a otra editorial, siento que sería engañarme.

Obtuve mi certificación PMP (en el fondo este post tenía como objetivo contar que aprobé, pero se fueron escribiendo otras palabras). La satisfacción que siento por este logro, aunque momentánea es infinita. Sólo el 3% de los profesionales ecuatorianos ocupando posiciones de gerenciamiento o liderazgo son mujeres, Sólo el  3% de los profesionales ecuatorianos ocupando estos cargos son PMPs. El porcentaje de mujeres PMP debe ser aún más bajo, pero no tengo la cifra. Sólo existen 450 PMPs en Ecuador, y yo soy una. Es uno de los exámenes más difíciles de estándares internacionales, apenas el 10% de los que lo toman pasa al primer intento; y yo soy parte de esa estadística también.

Este año también me dediqué a la fotografía, y siento de verdad que es lo único que me hará libre. Que ahora puedo obtener cualquier trabajo con mi certificación + experiencia + habilidades. Pero que en caso de que todo explote, tengo mis 23 kilos y mi cámara de fotos y que eso me puede llevar donde yo quiera.

lunes, febrero 17, 2014

2014 el viaje

Las vacaciones anticipadas son en Chile, las he planificado tanto que podría pensar que llevo años preparando este viaje. Mi abuela hablando de Valparaíso cuando yo era niña.  El viaje que se me quedó pendiente entre escalas Argentina - Quito. El regalo a mi mamá de recorrer un país del que escuchamos mucho, el acento divertido de los chilenos,  toda la expectativa,  y una breve parada en Mendoza que se me escapó de conocer durante los años que estuve tan cerca. 

Viña es frío.  En resumen,  el verano en Viña es el más frío que he estado en un país que en teoría tiene cuatro estaciones.  En pleno verano tengo que vestir como lo hago en la altura de Quito, una se imagina que en el mar la vida es mas sabrosa y que playa significa bikini pero resulta en viento y pantalones. 

Valparaíso es pequeña y tiene mala reputación.  La casa de Neruda tiene la mejor vista que se podría encontrar.  Las cervezas son buenas,  los mariscos son deliciosos.  Los chilenos no son feos, no son lindos, están bien, que es suficiente en comparación.  Los chilenos son todos amables y agradables.

Mendoza enamora. Me quedaría mil veces a vivir en Mendoza.  Es un Buenos Aires chiquito con mucho que hacer y no alcanza el tiempo.  El clima perfecto.  Casi no hay perros y eso es muy bueno porque la ciudad está limpia.  Hay wifi gratis en la ciudad.  La comida es rica. La gente es guapa. La coincidencia que menos imaginaba todas esas veces que caminé por corrientes y por once, años mas tarde una sombra se movió debajo de esa puerta que está cerrada.  Mendoza es linda. Argentina es un regalo en comparación a nuestra economía,  compramos. Nos paró la policía,  la sobornamos en dólares y le brillaron los ojos.  Está todo mal pero de las peores anécdotas uno termina riéndose. Me dicen que quizás me gusta tanto por esa gran historia de amor que tuve con Argentina.  Me quedaría en Mendoza,  no tendrá la furia de Buenos Aires pero yo tampoco tengo la edad para esa fiebre. Escaparía únicamente en invierno.

Santiago, Chile se reivindica en Santiago con su verdadero calor de verano las calzadas similares a bs as y su gente amable en las calles. Lo impresionante que es ver a esa ciudad limpia por sobretodo, un metro subterráneo en excelente estado, sin aglomeraciones. Tomamos el metro de jueves a sábado, es caro pero excelente. Hicimos el tour por la ciudad y mas compras de lo que pensé, el departamento de lujo, fue el cierre perfecto para las vacaciones.

Nada más lindo que planear un viaje, mientras este ocurre propiamente los días son cortos y algunas cosas no tan buenas, pero los recuerdos y las fotos permanecen. Regreso a Quito,  retomar la rutina y planear el siguiente escape, si Dios lo permite Europa 2015.

jueves, enero 16, 2014

30 - Resistance is futil.

Estoy buscando una palabra
en el umbral de tu misterio.
¿Quién fuera Alí Babá?
¿Quién fuera el mítico Simbad?
¿Quién fuera un poderoso sortilegio?
¿Quién fuera encantador?

Estoy buscando una escafandra,
al pie del mar de los delirios.
¿Quién fuera Jacques Costeau?
¿Quién fuera Nemo, el capitán?
¿Quién fuera el batiscafo de tu abismo?
¿Quién fuera explorador?

Corazón oscuro,
corazón con muros,
corazón que se esconde,
corazón que está dónde,
corazón en fuga,
herido de dudas de amor.

Estoy buscando melodía
para tener como llamarte.
¿Quién fuera ruiseñor?
¿Quién fuera Lennon y McCartney,
Sindo Garay, Violeta, Chico Buarque?
¿Quién fuera tu trovador?
(1990)
"Cuando la terminé se la mande a Chico Buarque, porque de los mencionados es el único con quien mantengo comunicación por escrito. Me contestó que había acertado en ubicarlo entre los muertos, ya que hacía tres años que no hacía un disco y que estaba escribiendo una novela. Aquello me preocupó. ¿Cómo podía haber metido la pata de aquella forma, sacándole sin querer los fantasmas de la sequía a un amigo tan querido, a un trovador tan maravilloso? Unos meses después, leyendo las fabulosas cifras de venta de su novela, se me quitaron los retortijones." Silvio.

viernes, enero 03, 2014

up date

Diciembre.
En diciembre este blog cumplió años, y eso debió ser motivo de actualización, pero en medio de las fiestas, el trabajo, la casa, y estar modorra todo el día en cama no tuve tiempo o ganas de quitarle el polvo al bog y desearle un gran año. Creo que cumplió 10 años si es que la memoria no me falla.
En ese entonces yo tenía 19, y creo que estos han sido los 10 años más trascendentales de mi vida.
En aquella epoca tenía un promedio sostenido de al menos 100 visitas diarias y unas 300 por cada post.
También es cierto que posteaba lunes y jueves, y ahora, aunque intento que no haya un mes sin poner algo, se me han saltado algunos en el calendario.
En ese entonces, confiaba además que yo escribía bárbaro.

29 años.
Ahora tengo 29 años, me río con todos respecto a que en unos días más, que cumplo 30, me pasaré el día llorando en mi apartamento (que no es mío sino rentado) porque no conozco depresión más grande que la de llegar a los 30 y no tener algo propio y tangible que decir, esto he logrado.
Si, viajé, conocí dos que tres países, hice viajes cada año, y estudié una maestría que en 4 meses ¡solo 4 meses! termino de pagar.
Ahora llego a los 30 y me cae como un baldazo, la frustración de no haber logrado la única meta que me puse el día que cumplí 20, tener un techo propio, casa, depar, lo que sea, y no necesariamente que esté pagado al 100%, por lo menos tener una deuda hipotecaria, pero algo mío.
Llegué a los 30 sin casa ni deuda.

Tengo un libro en borrador, que ha sido editado y revisado, que está reposando para ser nuevamente mutilado y luego tenía la idea de publicar, ese era mi consuelo, llegar a los 30 habiéndo publicado, pero no lo hice porque se fue retrasando la edición, y porque ya no estoy tan convencida como antes, de que sabía escribir muy bien.

Aviones.
A ratos quiero irme de nuevo, pedir una beca al estado, guardar lo indispensable en 23 kilos, e irme esta vez al otro continente. Pero ese plan no es el mío sino el suyo, y siento que no soy bienvenida en ese escape. Además en el último año he gastado una cifra ridícula en muebles, sala, cama, lavaropa, refrigeradora, bla, bla y todo eso que hace que uno se ancle a un lugar, rehacer mis pertenencias para ahora pensar en irme.

Los 28 años parecían los apropiados para conocer al indicado, y han sido años de felicidad infinita, inclusive dejé de escribir, porque en el amor no encuentro el tiempo para nostalgias, la felicidad es estar amodorrados panza arriba sin que importe nada mas. Y ahora habla de irse, el hipotalamo tan enamorado se me rompe en mil pedazos, y los 30 ya no me parece un número indicado para conocer a nadie. Después de los 30 sólo quedo yo, un dolor en el pecho y el desgano.