Nube de Tópicos frecuentes

miércoles, agosto 09, 2017

Sabático

Primer día fue para limpiar mi depar, sacarme el aire con esas cosas que nunca tengo tiempo de arreglar. 
Segundo día de dormir mucho, hacer 45 minutos de elíptica, cocinar algo rico. Manicure. Descansar.
Tercer día de  Yoga. 
En el intermedio estoy enviando carpetas para dar clases de gestión de proyectos.
Es mi tiempo de paz. 

Por supuesto me da miedo perder. No solo en lo económico sino en oportunidades, confianza. 
Pero hoy era el momento de tomarme un tiempo para mí, y hoy fue cuando lo negocié y cuando es posible. Dejando a un lado los 20k que pierdo en lo monetario, creo que es una decisión que me trae calma y felicidad y le apuesto a mi propia paz mental. 
Si dejo que pasen más años estaré fuera de mercado y las opciones se complican. 

Hace un tiempo que decidí, y aún me cuesta implementarlo, no dar cabida a la infelicidad. No ponerme o aceptar situaciones de infelicidad por mártir o por un aguante innecesario. Si no estoy conforme con algo salir de ahí. Puede parecer facilista, pero también es difícil abandonar algo "solo" porque nos causa infelicidad. 
Ahora lo aplico, o trato de aplicarlo para todo, no me dejo estar en situaciones que no me hacen bien, que me siento inconforme, que me exige resistencia innecesariamente. 

Este es mi tiempo sabático, tiempo de respirar, tiempo de calmar esa bilis inútilmente derramada, esa úlcera a punto de explotar, esas lagrimas de impotencia que salían cuando llegaba en la noche del trabajo luego de días de no comer. Hoy es mi tiempo para mi... y aquí estoy 12 del día, en calentador, me voy a hacer una lasagna de almuerzo y voy a decidir mi siguiente actividad en su momento, por ahora es momento de dedicarme a mí, mi juventud, ahora que puedo y mientras dure. 

viernes, febrero 24, 2017

Manual de Relaciones Interpersonales VI: amor eterno


¿Qué es lo que nos hace, como seres humanos, creer en el amor eterno? ¿Será lo mismo que motiva creer en qué existe algo después de la muerte, o creer en Dios, en las energías o en la ley de la atracción? Será otro intento desesperado para no sentirnos solos.

Probablemente más por cinismo que edad, se deriva un estado de total escepticismo, la idea del amor permanente se desvanece tras un historial contundente de experiencias que conllevan a una única conclusión, somos una suma de momentos y diversas compañías, detrás de la algarabía de esos momentos, estamos tan solos como lo estuvimos el día que nacimos. La naturaleza instintiva del ser humano prevalece sobre las normas sociales y los romanticismos inculcados.

Somos seres cambiantes, el yo de hoy no es el mismo que hace 15 años, ¿qué nos hace pensar que podremos amar a la misma persona y sus diferentes mutaciones por una vida eterna?, ¿por qué atrevernos a hacer un juramento que no sabemos con certeza que vamos a cumplir?

Nos enamorados del ahora de alguien, el de hoy, pero cambiará, porque es parte de nuestra naturaleza cambiar, porque aprendemos, evolucionamos, crecemos, nos adaptamos al entorno. ¿Qué nos hace pensar que la persona que escogemos hoy, será la misma que queremos elegir en 10 o 15 años?, una idea cegada por el romance. Pragmáticamente no podemos decidir sobre lo que desconocemos, sin resignar en el camino el deseo, sucumbiendo ante el “deber ser”, obligados por la norma, negando el derecho a tomar una elección diara.

Suena acaso una idea desgarradora: el amor eterno no existe, y sin embargo tanto podría llenarnos de optimismo, saber que no habrán cien mil mañanas para decir te amo a quién hoy amanece a mi lado, son contados los días, cada vez son menos, así que abrazo con más fuerza, quiero más, me apego a este instante en que lo siento, y aunque me apeno por el día en el que ya no nos sentiremos igual, en que nuestra sola presencia será una incomodidad para el otro, aprender a desprenderse es también un acto de amor, dejar ir y desear suerte al que se va.

No existe una sola persona, somos la persona adecuada para otro en un momento exacto, ese momento pasa y seremos la persona perfecta para alguien más, muchas veces perdemos ese instante, lo dejamos ir por aferrarnos al presente, por no prestar atención, por el juego entre el orgullo y la dignidad, y nos pasa por delante, y el que fue ya no será.

Te quiero a mi lado el tiempo finito que dure nuestro amor eterno, que ya no será un amor intenso, que será un amor calmo, un amor reconfortante, una amistad incondicional, pero el momento en que esa alegría se vea tentada te prefiero lejos, enamorándote de nuevo y viviendo lo que deba ser.

Te quiero más mientras sepa aprovechar la naturaleza temporal de este amor, que sea un año, unos meses, que dure hasta el lunes, pero el domingo me encuentre en tus brazos.

Es humano dejarnos llevar por la nostalgia y extrañar la comodidad de lo conocido. Pero no hay nada después de la muerte, se apaga la luz y todo acaba, nuestra consciencia no es más que el aliento de esta vida y se termina con el deceso del cuerpo, por ello no podemos dejar de vivir lo que tengamos que vivir, cada instancia es una aventura, no guardemos para el más allá los tesoros de ahora, se termina, se apaga, y no hay más.