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miércoles, mayo 25, 2011

Teos rima con Caos

Discutimos – no peleamos-. Yo creo en Dios y él no. No trato de evangelizarlo, comprendo su ateísmo de facto mientras no sea grosero con mi fé. El no trata de abrirme los ojos, me quiere a pesar de la falta de fundamentos de mi religión. Con mis cábalas, mis historias infantiles, aún sin comprender el abrigo que me otorga el elegir creer, o quizá comprendiéndolo, me quiere. Pese a la diferencia de cultos, ambos respetamos el del otro y no tratamos de hacernos cambiar de opinion.

Argumenta, como es lógico. De antemano sabemos que yo no tendré pruebas de refutación, más allá de los valores inculcados, de las historias de un libro que no es más que recopilaciones a conveniencia de una institución que como culto ha ido en decadencia en el último siglo.

Me voy quedando sin respuestas. ¿Qué es lo que me aferra, por principio, a una fé que no se sostiene? Uno.- La necesidad de creer, que no somos animales sin rumbo, que existe un plan mayor, fruto de un conocimiento que nuestra inteligencia no alcanza a comprender. Dos.- El consuelo justo y necesario de que nuestros muertos están sin estar, que permanecen, la esperanza de la vida eterna, del perdón de los pecados (para ellos, los que se fueron. Yo tiendo a hacerme cargo de mis propios mambos). Tres.- El ego, que nadie me venga a decir que he desperdiciado 27 años de mi vida creyendo en algo que al final no es cierto. El ego, no va a existir manera ni persona en el mundo que tumbe mi fe, que es más fuerte, y es más grande que un grano de mostaza, que está aquí adentro, luego de haber pasado la crisis típica de la adolescencia y haber vuelto aún con más fuerza, querer creer, la vida como un ejercicio de fé, la elección a conciencia. Cuatro.- El miedo, ¿y si existe y yo reniego de él?. Cinco.- La teoría de Pascal: “Es mejor creer en Dios, porque si se está en lo cierto, puedes alcanzar la dicha eterna, y estar equivocado no supone diferencia alguna. Por otro lado, si no crees en Dios y resulta que estás equivocado te condenarás para toda la eternidad”.

Mi fé es incompatible con todo lo demás. El azar, los babballos, la magia. Mi iglesia no me dio argumentos, tan sólo metáforas que se deshacen. Es cuestión de interpretación. Es más fácil racionalizar y darse cuenta de que dios no existe. Es difícil asumir eso y aún así sentir, sin pruebas, que dios existe, como padre creador, como decisor. En ese caso, qué pasó con nuestro libre albedrío?. Dios omnipotente, omnipresente, omnisciente. La paradoja de la omnipotencia: es posible que dios cree un objeto tan pesado que él mismo no pueda levantarlo. A toda razón y lógica, él va logrando sin querer hacerlo, lo que otros no han logrado. Yo me pregunto por qué no me puedo rodear de gente normal, de esos que no son quisquillosos con la música, esos que no tienen que atravesar carreteras para estar a mi lado, de esos que creen en dios y no me plantean la verdad como un baldazo de agua fría que me deja triste.

¿Cómo se recibe un cambio de éstos en la vida de una? No es cuestión de tomar la siguiente curva con una nueva determinación y al traste todo lo antes pensado. ¿Regresé a la adolescencia y esto es sólo una etapa que se me quitará con la madurez que me otorguen los años? Y qué hago con ese abrigo que siento cada vez que hablo con dios padre, agradecida por lo bueno, la sensación de que no necesito pruebas para saber que él está en mi.

Pese a ello, no puedo dejar de aceptar que ninguno de los cinco puntos antes mencionados son suficientes, y lo que es peor, no se sostienen en el tiempo, que tarde o temprano caerán por una realidad innegable, la razón.

Al final, somos siempre Babba y yo. No vamos a dejarnos caer.

7 comentarios:

Lola dijo...

El que creas o no en un Dios no te hace ni más ni menos humano...

Arcades Ambo dijo...

So, es genial ver cómo nos das razones para soportar nuestra no-fe.

y, de remate, eres linda... que injusticia.

Así dez!®

Holden dijo...

Cada uno es libre de tener sus creencias, y es necesario que eso se respete.

De todos modos cuando hablas de discusiones, hay una ley elemental. Ninguna discusión se gana. Eso es algo imposible en el 99,9% de los casos. Por ello, suelo evitarlas. Vivo mejor.

So dijo...

Lola: por supuesto, un tema mental no podría restarnos humanidad, desde un punto de vista biológico, anatómico. Pareció que decía eso? no, muy humanos ambos, es por eso que podemos alargar estas conversaciones, creo que ningún otro ser vivo lo haría excepto el humano, por ejemplo, dudo que las cucarachas se depriman pensando en si existe o no dios.

Holden: Es verdad, casi utópico lo de no discutir. Pero en mi caso no se trata de ganar. Ni siquiera creo que intentemos hacer cambiar de opinión al otro, creo, espero. Ahora que si descubro que todo es parte de un plan maquiavélico para hacerme perder la fe, ahí si se va a armar una bronca olímpica.

Hiscariotte dijo...

a) El asunto de la interpretación ha matado a miles de personas, de lado y lado; no puedo defender eso.

b) La tristeza es opcional, y va más allá del ego; se puede ser feliz sin fé, cuando te acuerdas de todas las pequeñas cosas que hacen que vivir valga la pena, sin la necesidad de pensar en qué pasará cuando todo acabe.

c) No necesitas a deus para agradecer todo lo bueno; lo bueno, en su mayoría, se debe a ti misma, a lo que has hecho por lograrlo. Agradecerte a ti misma te acerca a la vanidad, pero estás grandecita y sabes lo que haces, aparte que la vanidad es uno de tus puntos fuertes, y te queda muy bien, porque hasta donde te conozco no eres pretenciosa.

d) Te quiero un montón.

Lola dijo...

Hablo de humanidad simplemente porque el tema de Dios, no te acerca ni aleja de los valores que como humanos tenemos. Por lo tanto me parece un tanto superficial el tema de creer o no en Dios. Pero... Claro, es mi vissión. Quizás para otras personas este tema sea fundamental.

Mercurius ter Maximus dijo...

1) Creo que existe algo por descubrir.
2) La muerte es la paz eterna. Se alcanza nos guste o no.
3) Tu ego se va a sentir peor si dejas pasar otros 27 años.
4) No tengo miedo de lo que no conozco.
5) Por toda la eternidad tampoco me resulta comprensible así que tampoco me preocupa.
Saluditos.