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viernes, enero 03, 2014

up date

Diciembre.
En diciembre este blog cumplió años, y eso debió ser motivo de actualización, pero en medio de las fiestas, el trabajo, la casa, y estar modorra todo el día en cama no tuve tiempo o ganas de quitarle el polvo al bog y desearle un gran año. Creo que cumplió 10 años si es que la memoria no me falla.
En ese entonces yo tenía 19, y creo que estos han sido los 10 años más trascendentales de mi vida.
En aquella epoca tenía un promedio sostenido de al menos 100 visitas diarias y unas 300 por cada post.
También es cierto que posteaba lunes y jueves, y ahora, aunque intento que no haya un mes sin poner algo, se me han saltado algunos en el calendario.
En ese entonces, confiaba además que yo escribía bárbaro.

29 años.
Ahora tengo 29 años, me río con todos respecto a que en unos días más, que cumplo 30, me pasaré el día llorando en mi apartamento (que no es mío sino rentado) porque no conozco depresión más grande que la de llegar a los 30 y no tener algo propio y tangible que decir, esto he logrado.
Si, viajé, conocí dos que tres países, hice viajes cada año, y estudié una maestría que en 4 meses ¡solo 4 meses! termino de pagar.
Ahora llego a los 30 y me cae como un baldazo, la frustración de no haber logrado la única meta que me puse el día que cumplí 20, tener un techo propio, casa, depar, lo que sea, y no necesariamente que esté pagado al 100%, por lo menos tener una deuda hipotecaria, pero algo mío.
Llegué a los 30 sin casa ni deuda.

Tengo un libro en borrador, que ha sido editado y revisado, que está reposando para ser nuevamente mutilado y luego tenía la idea de publicar, ese era mi consuelo, llegar a los 30 habiéndo publicado, pero no lo hice porque se fue retrasando la edición, y porque ya no estoy tan convencida como antes, de que sabía escribir muy bien.

Aviones.
A ratos quiero irme de nuevo, pedir una beca al estado, guardar lo indispensable en 23 kilos, e irme esta vez al otro continente. Pero ese plan no es el mío sino el suyo, y siento que no soy bienvenida en ese escape. Además en el último año he gastado una cifra ridícula en muebles, sala, cama, lavaropa, refrigeradora, bla, bla y todo eso que hace que uno se ancle a un lugar, rehacer mis pertenencias para ahora pensar en irme.

Los 28 años parecían los apropiados para conocer al indicado, y han sido años de felicidad infinita, inclusive dejé de escribir, porque en el amor no encuentro el tiempo para nostalgias, la felicidad es estar amodorrados panza arriba sin que importe nada mas. Y ahora habla de irse, el hipotalamo tan enamorado se me rompe en mil pedazos, y los 30 ya no me parece un número indicado para conocer a nadie. Después de los 30 sólo quedo yo, un dolor en el pecho y el desgano.

2 comentarios:

Holden dijo...

Pues yo sí que creo que escribes bárbaro, y que quizá no sea mala idea retomar el proyecto del libro.

Kodama San dijo...

Aww mi querida So. Yo espero que hayas superado a mejor tus expectativas respecto a tu cumpleaños. Sabes una cosa? Gracias a que chateamos en mi cumpleaños, las cosas empezaron a sacudirse por acá y todo ha mejorado desde entonces :) Y, siempre te ando pensando a causa de eso... y, porque a veces veo las fotos de cuando fuiste a Tulcán y entonces me agarra más la nostalgia de verte, y, realmente desearía verte pronto.

Un abrazo :)