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viernes, marzo 11, 2011

Confesión

Los tabúes se van generando tan gradualmente que no te das cuenta cuando están incorporados. La conocí una noche en la plaza Cortázar, luego me enteré que solía frecuentar esa zona, pero esa ocasión era sólo una extraña. Congeniamos de inmediato, era bonita, de esas que llaman la atención por su cuerpo en general aunque no tengan un detalle específico que encante, aunque reconsiderándolo ella sí, tenía unos ojos coquetos cautivadores, además de un nombre difícil de olvidar.
Me contó que estaba divorciada, éramos dos, aunque yo mantenía aún ciertos vínculos. De trato fácil, la hice amiga quizá porque todos en la mesa éramos pasantes y nos entendíamos, quizá porque yo había tenido un buen día, quizá simplemente porque así se dan las cosas.

"Al comienzo no sabía cómo hacerlo, creo que nunca aprendemos, me dejaba guiar por el amante de turno. Cuando empiezas, tratar de complacerlos, lo peor que se pude hacer; olvidé por completo pensar en qué quería yo, qué me gustaba. Pero estuvo bien por un tiempo, para entender cómo funciona el cuerpo, ya sabes, los fluidos, las reacciones, los gestos, los disgustos.

Tiempo después permanecí sola, creando fantasías en mi cama, la masturbación tampoco me hizo ganar gran experiencia, es decir, se torna mecánico: te tocas, sientes en dónde debes poner más velocidad, que cada vez es más, terminas en un instante fugaz, perfecto pero finito, las ideas más sucias se acumulan en la imaginación, un suspiro, un gemido, sacas la mano, te pones de lado y te duermes, nada en qué pensar. Seria ahí que adquirí la costumbre de descansar sin necesidad de hablar luego del sexo.

Con los hombres nunca se sabe, unos te culpan porque no te conectas, identifican un detalle como falta de deseo, vienen los celos. Otros se quejan de que lo disfrutas demasiado, te alejan, te reprimes. Otros quieren una maestra en el arte de amar, pero no duran, ¿cómo es posible amarlos así? Y están aquellos que creen que finges, que te reprimen los gemidos, que te miran en silencio, que no saben lo que quieres pero no preguntan, esos te acaban. Tiene que pasar mucho tiempo para recuperarse de una relación así.
Y terminas silente -¿solía yo gritar?-, avergonzada, ¿estará esto mal?, cansada, ¿es esto nada más?, sin ganas. Las fantasías en la cama cada vez tienen menos contenido erótico, te dedicas a conversar con tus manos que huelen a sexo, tu propio sexo, el olor empieza a disgustar.

A veces me queda un poco de no saber si complazco lo suficiente. La culpa. La sensación de vergüenza si termino en las manos de él, y no como debería ser -¿cómo debería ser?-, la maldita culpa.

Estamos llenas de reproches, ¿cómo era yo antes de ellos?. Me gustaba sí, pero de tantas veces que permeabilicé mis emociones me desconocí, cuál de esas mujeres desnudas, bajo el sudor prendado a las sábanas, cuál solía ser yo?.

Ahora me encanta mi estado, me encanta mi edad, mi propio deleite, clavar las unas y explotar en un orgasmo, sin avisar, a destiempo si se quiere, sin importar, sin esperar, sin el absurdo romance de coincidir en tiempos. Me encanta ser yo, con ganas, y tranquila cuando no siento nada."

6 comentarios:

Kodama San dijo...

Yo pasé por aquí, la verdad creo que no tengo nada ni bueno ni malo que aportar, por eso no comento nada al respecto. Me ha gustado el texto :)

Un abrazo.

So dijo...

meh, la intención es que la redacción y el sentido del texto estén bien, al final, el blog es eso, un ejercicio de escritura.
otro abrazo.

Holden dijo...

Como ejercicio de escritura está bien, pero lo que realmente me impacta es como reflexión personal.

Como persona, te puedo decir que cuanto más esperas del resto, más grande es la decepción. Por eso aprendí a no esperar nada de nadie, simplemente a disfrutar de lo que tengo.

Como hombre, estoy seguro de que no todo el mundo es así. Por fuerza tiene que haber alguien que te complemente, aunque lo mismo estás mejor sola. Nunca se sabe.

So dijo...

Creo que no trate de generalizar. Trato de no caer en el todos, ninguno, siempre, jamas.
Hay todo tipo de hombres, los que construyen, los que destruyen. Los que aportan, los que se olvidan.
De complementos, no se.

Efren (a.k.a. Ludovico) dijo...

creo que en esos casos, hay que saber vivir de la fama, la reputacion, la improvisación y el know how :p

Martín dijo...

la idea es pasarla bien... creo q hay que saber terminar las cosas con la misma facilidad con la que las emprendemos. La regla en la escepción y viceversa, por eso, creo que hay que ser blando en estas cosas.