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sábado, agosto 04, 2012

sábado 4 y el post de agosto

No escribo cuando soy feliz. Supongo que me es más fácil encontrar elementos en la tristeza, el dolor, la nostalgia. Y ahora, en esta época particular estoy bastante bien. Tengo mis momentos de arranques emocionales, pero son suficientes 140 caracteres y una cuenta en twitter cuando no amerita post. 

Esta semana pensé mucho en mi carácter y humor. Me tuve que repetir varias veces aquello de “No puedes controlar tus pensamientos, no puedes controlar incluso tus sentimientos, pero si puedes controlar tus comportamientos”. 
Tuve tanta ira. Cuando la respiración falla empiezas a tratarla de la manera que se te ocurra. En tal caso, ese es un tema más de causas que estoy en proceso de resolver. 

Así como causal y quizá no relacionado está ese tema de las comparaciones y los recuerdos invasivos. Deben existir muchas cosas que él recuerda que yo ni siquiera me enteré que sucedieron en mi propia vida. De vez en cuando vienen escenas de manipulación a mi mente, y otras tan sólo no puedo recordar más que rostros borrosos, sonrisas y azulejos amarillos. Y toda la ternura que tengo, como una deuda abierta. 
Pero quiero creer que todos esos recuerdos son normales, cada vez que se inicia una nueva etapa. Al menos, ahora solo la quinta parte tienen culpa, y eso es un progreso, ojalá lo sea. 

También esta semana pensé en esas cosas de mí que me enorgullecen: el haber logrado abandonarlo todo 3 veces y reconstruir. Y aunque la primera es la que más dolió por la falta de cierres, la tercera fue la más difícil. Regresé a ecuador el 20 de septiembre del 2010 con 40 dólares en el bolsillo y nada más que decepción. Todo lo que tengo ahora lo he logrado en un año y medio, y aunque mi departamento no tiene una decoración lujosa, tengo todo lo que necesito, los 40 dólares son solo una sonrisa de satisfacción cuando pago la cuenta. 
Mi cuarto que es mi espacio es una habitación hermosa a mi gusto, todo lo que tengo lo hice yo sola en menos de dos años y eso debería recordar cuando me deprimo y mi mente va más rápido hacia la destrucción que toda lógica. 

Quizá no debiera ser motivo de orgullo, no sé. Estos últimos meses me he apegado tanto a mi familia, que ser un soporte, un consuelo, una ayuda, oreja y hombro cuando lo han requerido, son cosas que me hacen sentir bien, por ejemplo. 
Probablemente más loables, pero prueba a ver si nuestros propios fantasmas nos dejan elegir las cosas que hemos de priorizar luego, cuando la luz se enciende y el monstro no estaba debajo de la cama. 

No se me da escribir cuando estoy feliz, y este último mes ha sido de felicidad, aún con mis propios peros de auto sabotaje. Querer dejar caer la barrera, y desconfiar de la intensidad al mismo tiempo. 

Hoy sin embargo me puse triste al despertar, como un reflejo, me pareció extraño porque es sábado y esta nostalgia es cosa de domingos porteños, pero mi mente sabe que mañana hay cancha y me dejó empeñando una tristeza infinita con cargo a sábado. Mi primer pensamiento fue que Nicolás no está esta semana en Quito. Quise ir a comer algo rico, y recordé su ausencia. Me acerqué a abrir la ventana y vi el portaretrato con su foto. Y lo extraño tanto que es absurdo, porque resulta que es al revés y mi pilar es él. Sé que es solo una semana, y sé que no puedo aferrarme a nadie si quiero mantener ese poder de abandonarlo todo y empezar de nuevo. Pero listo ya fue, no podría nunca más dejar el país porque sin mi hermano menor no puedo ni siquiera tener un sábado decente. 
Sé que la vida se encargará de separar nuestros caminos que él tiene que volar altísimo y lograrlo todo, yo me hago ovillo en la cama nuevamente, es la única posición que soporta pensarlo lejos.

6 comentarios:

Christian dijo...

te debo una michelada, cuándo será?

Gusano dijo...

te debo una michelada, cuándo será?

Efren (a.k.a. Ludovico) dijo...

Al final, los hijos que escogemos no son nuestros, son de la vida, y un día deberán irse. Lo importante es ver como se van, y de la manera más inteligente posible

So dijo...

Me debes una michelada? no sé cuando aposté una michelada, o es puro buen gesto? jajaja

sip, se van, crecen. que huevada que crezcan. no, bueno, no tanto. qué se yo.

Francisco dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Francisco dijo...

En esta vida siempre hay tiempo para estar feliz, triste o hecho ovillo, y qué mejor esta última opción si es en una mañana fría, nublada y con una buena dosis de Sal y Mileto, pero lo mas importante y fundamental aquí es, mira un gato!