Hoy me desperté pensando que por dos meses está bien no extrañar bs as, porque se están re cagando de frío en pleno invierno allá. Luego vi este video http://www.youtube.com/v/fPNT7D2Wu8Y?version=3 (no lo puedo postear bien, todo ahora es autopublicado desde mi email) y la nostalgia volvió a mi. Incluso sale la calle en la que viví, a media cuadra de la que fue mi casa. La nostalgia es una perra. ¿Qué hago yo viviendo acá? Extraño la ciudad de la furia y sus calles.
Páginas
Nube de Tópicos frecuentes
argentina
(37)
arranques emocionales
(44)
Ausencias
(20)
BarCamp
(1)
blogosfera
(32)
blogs and beers
(15)
blue
(24)
brasil
(1)
Confesiones
(10)
cortos
(32)
cuentos
(82)
delirios
(65)
fotos
(39)
Intento 01
(7)
Intento 02
(13)
intento 03
(2)
intento 04
(1)
intento 05
(2)
loxab07
(1)
manual de relaciones
(14)
memes
(9)
música
(40)
Opinión
(19)
peliculas
(12)
Personales
(127)
recuerdos
(15)
reseñas
(10)
sex
(15)
teorías
(68)
topfive
(6)
USA
(2)
viajes
(6)
martes, junio 28, 2011
lunes, junio 27, 2011
Asalto
Le comenté que de haber estado sola, creo que hubiera reaccionado diferente. Pero quizá es una mentira, porque no me conozco en dicha situación. También se me ocurrió provocar una masacre, pero me dio pena, por la vida ajena. Me dijo: "es que conforme pasan los años, nos aferramos más a la vida". No me convence, sé que yo no me aferro a la mía, me gusta darme ciertos lujos y placeres, pero bien puede terminarse el día que sea, completo desapego. Posiblemente esto sea otra mentira, el auto convencimiento, pero al menos tengo los ovarios de cruzar la calle con los ojos cerrados, es un ejercicio divertidísimo para el oído.
Te llenas de condicionales, hubiera estado bueno discutir un poco, tentar; o mejor no. ¿Qué haría mi acompañante si yo terminaba muerta? "Disculpe señora, sí, yo soy el que sale con su hija, pues sabe que íbamos caminando aquí a tres cuadras y pues sucedió algo y aquí le traigo lo que quedó del cuerpo, no grite señora, no los vi para dónde corrieron, si, mejor tomo el mismo camino".
¿Qué hacía yo, en el caso contrario? ¿Y si el revólver no era real, pero sí lo era el cuchillo? De sólo pensar en una abertura en pleno vientre (¡ay la cicatriz en mi cuerpo perfecto!) y buscar clínica u hospital y el dinero del gasto. Que caray, dejarse robar.
Me dice, que además hay que evaluar, por qué dejarse matar. "A cambio de qué, un teléfono, o dinero, que tanto valor pueden tener para arriesgarte a que te maten". ¿A cambio de qué?, nadie habló del valor de intercambio directo: yo armo pelea por no dejarme robar, no por ese celular ni por los cigarrillos que el imbécil se quiere llevar, hago lío por el atropello injustificado a mi libertad, por el asalto a mi propiedad.
Y al final, nada, es lo que hay. Reaccionas diferente respecto a la compañía. ¿Dónde quedó el estoicismo, la rebeldía, la dulce inmortalidad de los 27? Revives una y otra vez la escena. Desconózcome. Como mirarse en un video casero y decir, esa no soy yo.
viernes, junio 24, 2011
Puntería
La punta metálica afilada, dispuesta hacia arriba por un designio del destino. La punta inmóvil, permanece en su sitio, tan inerte como el metal suele ser, no espera nada.
Es el dedo el que se acerca, impulsado por una mano que se mueve presurosa, sin pensar, una mano que se sabe el camino de memoria. Siempre el mismo dedo rosado hurgando en bolsillos similares, dónde nunca existen metales filosos apuntando hacia arriba, o casi nunca.
La carne se desgarra. La punta introduciéndose con cierta fricción, crujiendo mientras se abre camino por la piel, justo por debajo de la uña de un dedo que se retira asustado a toda velocidad. La mano es llevada por reflejo a la boca, quizá la saliva pueda calmar el dolor, meterse por el sendero que ha dejado aquel metal puntiagudo.
El dedo no sangra, mas queda un dolor en la yema, un dolor móvil que es imposible apretar, determinar. Un pulgar queriendo hacer presión en un intento de calmar el sufrimiento, otra vez la boca, la lengua busca ese sabor a óxido tan característico de la sangre, otra vez el pulgar empujando la yema hacia arriba en dirección a la uña, como queriendo soldar ese hueco diminuto que se ha creado, y la boca, la saliva, y un beso.
Es el dedo el que se acerca, impulsado por una mano que se mueve presurosa, sin pensar, una mano que se sabe el camino de memoria. Siempre el mismo dedo rosado hurgando en bolsillos similares, dónde nunca existen metales filosos apuntando hacia arriba, o casi nunca.
La carne se desgarra. La punta introduciéndose con cierta fricción, crujiendo mientras se abre camino por la piel, justo por debajo de la uña de un dedo que se retira asustado a toda velocidad. La mano es llevada por reflejo a la boca, quizá la saliva pueda calmar el dolor, meterse por el sendero que ha dejado aquel metal puntiagudo.
El dedo no sangra, mas queda un dolor en la yema, un dolor móvil que es imposible apretar, determinar. Un pulgar queriendo hacer presión en un intento de calmar el sufrimiento, otra vez la boca, la lengua busca ese sabor a óxido tan característico de la sangre, otra vez el pulgar empujando la yema hacia arriba en dirección a la uña, como queriendo soldar ese hueco diminuto que se ha creado, y la boca, la saliva, y un beso.
miércoles, junio 15, 2011
Edificio. Parte 1
"Apaga esa huevada". Esa fue la primera vez que se estableció (algo parecido al) diálogo con los vecinos.
Estaba harto, domingo 11 de la noche; por las paredes se puede escuchar agua correr, quién sabe de dónde baja el agua, seguro viene por alguna cañería de los baños. Si se esfuerza puede también no solo oír la tv de los del 403 sino también el tono del teléfono cuando lo descuelgan, a la madre dando la bendición a su hijo.
Es domingo a las 11 de la noche, y por encima del ruido del extractor de olores de la cocina del 302 se escuchó el grito: apaga esa huevada, refiriéndose precisamente, al extractor de olores.
De inmediato se escucharon los murmullos en el 201, 202 y 401. Algunos cuestionaron la forma del pedido, pero sollozando, no querían ser inconsistentes con su discurso. La del 603 hizo todo lo contrario: cerró la ventana que casi siempre mantenía abierta, apago la luz, y ni siquiera tuvo ganas de espiar. La del 302 asomo tímidamente la cabeza por la ventana de la cocina, por supuesto, lo hizo después de apagar el extractor. Aunque al ratito también se le ocurrió encenderlo de nuevo, solo para verificar de donde salía el bramido. Le gustaba recibir órdenes, no lo sabía, pero esa excitación no debía ser normal, seguramente era por el mandato en alto volumen.
Estaba harto, domingo 11 de la noche; por las paredes se puede escuchar agua correr, quién sabe de dónde baja el agua, seguro viene por alguna cañería de los baños. Si se esfuerza puede también no solo oír la tv de los del 403 sino también el tono del teléfono cuando lo descuelgan, a la madre dando la bendición a su hijo.
Es domingo a las 11 de la noche, y por encima del ruido del extractor de olores de la cocina del 302 se escuchó el grito: apaga esa huevada, refiriéndose precisamente, al extractor de olores.
De inmediato se escucharon los murmullos en el 201, 202 y 401. Algunos cuestionaron la forma del pedido, pero sollozando, no querían ser inconsistentes con su discurso. La del 603 hizo todo lo contrario: cerró la ventana que casi siempre mantenía abierta, apago la luz, y ni siquiera tuvo ganas de espiar. La del 302 asomo tímidamente la cabeza por la ventana de la cocina, por supuesto, lo hizo después de apagar el extractor. Aunque al ratito también se le ocurrió encenderlo de nuevo, solo para verificar de donde salía el bramido. Le gustaba recibir órdenes, no lo sabía, pero esa excitación no debía ser normal, seguramente era por el mandato en alto volumen.
martes, junio 14, 2011
Fragmento: ¡Espérame en Siberia, vida mía! - Enrique Jardiel Poncela
No me cansaré nunca de decírselo, amantes de todos los países: en el amor, prescindid del prólogo.
Verdaderamente, en la mayor parte de las cosas del mundo se debe prescindir del prólogo; pero en el amor más que en nada.
Cuantos presumen de dominar los problemas pasionales os aconsejarán que al encerraros con la persona de vuestra predilección, en una alcoba más o menos suntuosa, procedáis con calma y enfoquéis el idilio lentamente con cien detalles nimios y previos, dejando para lo último la satisfacción del amor, de la misma manera que los platos de dulce se reservan en las comidas para el final.
Pero no hagáis caso a esas gentes experimentadas. Del amor, no sabe nadie una jota. (Ni yo, claro.)
Y dejar lo dulce para el final es exponerse a que el final no llegue y os quedéis sin el dulce.
Mujeres: esos hombres que no intentan apoderarse de vosotras desde el primer momento son unos impotentes o unos idiotas, pero nunca unas personas honorables ni menos unos seres experimentados.
Hombres: esas mujeres que desde el primer momento se os niegan no son unas virtudes romanas: son unas ingenuas o más sencillamente: es que no le gustáis.
El amor tiene naturaleza de telegrama urgente: si no va de prisa no sirve para nada. Mirar cuando puede besarse, hablar cuando puede amarse, es tan imperdonable como ponerse el frac con sombrero
calañés. Perder el tiempo en el amor es un delito que no está penado en el Código, porque los Códigos han sido hechos por ancianos para quienes el amor ya no era sino un recuerdo esfumado y lejano.
calañés. Perder el tiempo en el amor es un delito que no está penado en el Código, porque los Códigos han sido hechos por ancianos para quienes el amor ya no era sino un recuerdo esfumado y lejano.
No me cansaré nunca de decíroslo, amantes de todos los países: en el amor prescindid del prólogo u os veréis obligados a prescindir del amor mismo.
viernes, junio 10, 2011
Futil
Desgano. ¿Cómo explicar la depresión? No se puede ir por la vida anunciando un cuadro depresivo, seria patético, por decir lo menos, sería ridículo. Des honroso. Pero al fin, quien piensa en la honra en momentos así.
Depresión. La mía se resume en la inutilidad; en el absurdo de la inutilidad. En la comprensión de la falta de sentido. En la aceptación de que no hay algo que justifique el esfuerzo. En la resignación de que sin importar el vacío, el desamparo, el desconsuelo, los relojes no dejan de girar. Resistance is futil. Animales de costumbre, y sin importar cuan diferente actuemos, el destino es siempre el mismo, pero insistimos en hacer un cambio, tan ilusos.
Rutina. Las ganas se van, se guardan, recogidas en un rincón, y lo mismo cada uno de los sentimientos de anhelo, se guardan todos, emprenden retirada, pero por supuesto, en jaulas separadas. El desgano como carcelero, con un tolete imaginario que golpea garrotes inexistentes, obligándolas a permanecer quietas, a no salir, cada una en su habitación.
Mis abuelos dormían en habitaciones separadas; no hubo pasado un día de que el falleció para que mi abuela se mudara a su cuarto y se metiera en su cama. La vida se reserva esos misterios inexplicables; yo pensaría que ahora lo extraña, y que regresar al lecho nupcial, fue una declaración, acaso tardía de perdón.
miércoles, mayo 25, 2011
Teos rima con Caos
Discutimos – no peleamos-. Yo creo en Dios y él no. No trato de evangelizarlo, comprendo su ateísmo de facto mientras no sea grosero con mi fé. El no trata de abrirme los ojos, me quiere a pesar de la falta de fundamentos de mi religión. Con mis cábalas, mis historias infantiles, aún sin comprender el abrigo que me otorga el elegir creer, o quizá comprendiéndolo, me quiere. Pese a la diferencia de cultos, ambos respetamos el del otro y no tratamos de hacernos cambiar de opinion.
Argumenta, como es lógico. De antemano sabemos que yo no tendré pruebas de refutación, más allá de los valores inculcados, de las historias de un libro que no es más que recopilaciones a conveniencia de una institución que como culto ha ido en decadencia en el último siglo.
Me voy quedando sin respuestas. ¿Qué es lo que me aferra, por principio, a una fé que no se sostiene? Uno.- La necesidad de creer, que no somos animales sin rumbo, que existe un plan mayor, fruto de un conocimiento que nuestra inteligencia no alcanza a comprender. Dos.- El consuelo justo y necesario de que nuestros muertos están sin estar, que permanecen, la esperanza de la vida eterna, del perdón de los pecados (para ellos, los que se fueron. Yo tiendo a hacerme cargo de mis propios mambos). Tres.- El ego, que nadie me venga a decir que he desperdiciado 27 años de mi vida creyendo en algo que al final no es cierto. El ego, no va a existir manera ni persona en el mundo que tumbe mi fe, que es más fuerte, y es más grande que un grano de mostaza, que está aquí adentro, luego de haber pasado la crisis típica de la adolescencia y haber vuelto aún con más fuerza, querer creer, la vida como un ejercicio de fé, la elección a conciencia. Cuatro.- El miedo, ¿y si existe y yo reniego de él?. Cinco.- La teoría de Pascal: “Es mejor creer en Dios, porque si se está en lo cierto, puedes alcanzar la dicha eterna, y estar equivocado no supone diferencia alguna. Por otro lado, si no crees en Dios y resulta que estás equivocado te condenarás para toda la eternidad”.
Mi fé es incompatible con todo lo demás. El azar, los babballos, la magia. Mi iglesia no me dio argumentos, tan sólo metáforas que se deshacen. Es cuestión de interpretación. Es más fácil racionalizar y darse cuenta de que dios no existe. Es difícil asumir eso y aún así sentir, sin pruebas, que dios existe, como padre creador, como decisor. En ese caso, qué pasó con nuestro libre albedrío?. Dios omnipotente, omnipresente, omnisciente. La paradoja de la omnipotencia: es posible que dios cree un objeto tan pesado que él mismo no pueda levantarlo. A toda razón y lógica, él va logrando sin querer hacerlo, lo que otros no han logrado. Yo me pregunto por qué no me puedo rodear de gente normal, de esos que no son quisquillosos con la música, esos que no tienen que atravesar carreteras para estar a mi lado, de esos que creen en dios y no me plantean la verdad como un baldazo de agua fría que me deja triste.
¿Cómo se recibe un cambio de éstos en la vida de una? No es cuestión de tomar la siguiente curva con una nueva determinación y al traste todo lo antes pensado. ¿Regresé a la adolescencia y esto es sólo una etapa que se me quitará con la madurez que me otorguen los años? Y qué hago con ese abrigo que siento cada vez que hablo con dios padre, agradecida por lo bueno, la sensación de que no necesito pruebas para saber que él está en mi.
Pese a ello, no puedo dejar de aceptar que ninguno de los cinco puntos antes mencionados son suficientes, y lo que es peor, no se sostienen en el tiempo, que tarde o temprano caerán por una realidad innegable, la razón.
Al final, somos siempre Babba y yo. No vamos a dejarnos caer.
lunes, mayo 09, 2011
Guido
Tan rodeado de mujeres y placeres.
La tentación inmediata de otras, evita que pueda entregarse al deleite del momento presente. La certeza de que hay más que vendrán.
El podría escoger a otra, y las demás ni siquiera sentirían celos. Sin posesión, no hay reclamos, no hay tiempo.
Sin embargo, él mismo no está convencido de haber hecho la mejor elección. Y va a la siguiente, qué secretos oculta, qué más puede encontrar en su cuerpo, la abarca con deseo, se pierde en múltiples caricias, hundido en su cuello hasta que siente la mirada de la siguiente incitadora, pecadora, su cuerpo amante, irresistible.
Cada vez que crea que ha decidido, siempre muy convencido, de que esta ocasión es cierto, la abandonara.
Prisionero de su libre albedrío, el tormento de la tentación. No tiene tiempo para arrepentirse, el siguiente escote lo llama, una mirada que cautiva, hasta cuándo Guido, el salón de baile lo espera, y en cada compás, hay una oportunidad.
La tentación inmediata de otras, evita que pueda entregarse al deleite del momento presente. La certeza de que hay más que vendrán.
El podría escoger a otra, y las demás ni siquiera sentirían celos. Sin posesión, no hay reclamos, no hay tiempo.
Sin embargo, él mismo no está convencido de haber hecho la mejor elección. Y va a la siguiente, qué secretos oculta, qué más puede encontrar en su cuerpo, la abarca con deseo, se pierde en múltiples caricias, hundido en su cuello hasta que siente la mirada de la siguiente incitadora, pecadora, su cuerpo amante, irresistible.
Cada vez que crea que ha decidido, siempre muy convencido, de que esta ocasión es cierto, la abandonara.
Prisionero de su libre albedrío, el tormento de la tentación. No tiene tiempo para arrepentirse, el siguiente escote lo llama, una mirada que cautiva, hasta cuándo Guido, el salón de baile lo espera, y en cada compás, hay una oportunidad.
domingo, mayo 08, 2011
#topfive
Cosas que me enojan mucho, me sacan de casillas, me cabrean hasta la exageración, me alteran los nervios, es decir, en definitiva: me sacan de quicio.
1) Que se cuelguen en el timbre. Viste cuando alguien timbra como si uno fuera sordo, o como si timbrando mucho va a hacer que le abra la puerta mas rápido? Bueno, eso. Me cambia el genio en segundos, y es difícil recuperarme.
2) Que me cambien los planes. Sea el plan quedarse en casa, salir, ir a un sitio determinado, o no hacer nada. Una se predispone a cierta actividad, previamente pactada. Es como una promesa rota.
3) La gente, en general boba, o lenta para pensar. No hay mas que decir, el problema es que son muchos.
4) Que se queme la ducha mientras me estoy bañando. Ay! No me quieren conocer en ese estado. Es delopior, en serio.
5) La gente que fuma, pero que no compra sus propios cigarrillos y vive del reme. O sea, pidiendo de los ajenos. Es una falta de respeto, una desconsideración, una burla, un acto imperdonable. Mi corazón se llena un poquito de odio, cada vez que me cruzo con uno de estos canallas por la vida.
1) Que se cuelguen en el timbre. Viste cuando alguien timbra como si uno fuera sordo, o como si timbrando mucho va a hacer que le abra la puerta mas rápido? Bueno, eso. Me cambia el genio en segundos, y es difícil recuperarme.
2) Que me cambien los planes. Sea el plan quedarse en casa, salir, ir a un sitio determinado, o no hacer nada. Una se predispone a cierta actividad, previamente pactada. Es como una promesa rota.
3) La gente, en general boba, o lenta para pensar. No hay mas que decir, el problema es que son muchos.
4) Que se queme la ducha mientras me estoy bañando. Ay! No me quieren conocer en ese estado. Es delopior, en serio.
5) La gente que fuma, pero que no compra sus propios cigarrillos y vive del reme. O sea, pidiendo de los ajenos. Es una falta de respeto, una desconsideración, una burla, un acto imperdonable. Mi corazón se llena un poquito de odio, cada vez que me cruzo con uno de estos canallas por la vida.
domingo, mayo 01, 2011
Mudanza 2
Excúsome por el post borracho del viernes, son esas cosas que pasan, viste? Que al día siguiente entre el dolor de cabeza no se le encuentra mucho sentido, pero que en ese preciso instante parecía una epifanía maravillosa.
En segundo lugar, ya estoy mudada, hoy duermo por primera vez en el nuevo depar, he colgado los cuadros, arreglado los dormitorios, en la cocina tengo mas de lo que pensaba: licuadora, tostadora, waflera, cocina, pozuelos un montón, cuchillos, tabla de picar, la refri me la prestan esta semana y la lavadora la compro el finde. No soy de adornos así que eso es lo de menos. Y bueno, todo se va dando, en dos semanas habrá fiesta así que ya ire reportando novedades. #solecitacontenta
En segundo lugar, ya estoy mudada, hoy duermo por primera vez en el nuevo depar, he colgado los cuadros, arreglado los dormitorios, en la cocina tengo mas de lo que pensaba: licuadora, tostadora, waflera, cocina, pozuelos un montón, cuchillos, tabla de picar, la refri me la prestan esta semana y la lavadora la compro el finde. No soy de adornos así que eso es lo de menos. Y bueno, todo se va dando, en dos semanas habrá fiesta así que ya ire reportando novedades. #solecitacontenta
Suscribirse a:
Entradas (Atom)