- No me comprendes.
Sonríe; es verdad que no la entiende, y ahora ni siquiera está seguro de querer comprender qué es lo que pasa por su cabeza, un conjunto de ideas enredadas cual telarañas, un montón de contradicciones queriendo ser descifradas y no hay aquí un valiente que pretenda adentrarse en esa selva de sentimentalismos. Allá ella y sus fantasmas.
- ¿Lo ves? Te quedas en silencio como si no te importara lo que estoy diciendo.
- No es nada de eso, pero qué quieres que haga. ¿Qué buscas de mí?
- Que no me mientas.
- No he mentido.
Ella lo mira con incredulidad, no sabe qué decir, conversación inútil. Que me mienta si le da la gana, mientras no me entere; que no haya motivo para lastimarnos. Cuándo dejamos de ser lo que fuimos para convertirnos en esto, por qué tenemos conversaciones profundas que no hacen falta. Cómo cambiar el tema, salirme de esta.
- No quiero... no espero nada.
- Tampoco te pongas en plan soberbio que así no llegaremos a ningún lado.
- Pero si no es nada de eso, aparte que no estamos aquí para llegar juntos a alguna parte.
- ¿Estás terminando conmigo?
- No te vayas a ofender cariño, pero ¿cuándo empezamos? No me debes nada y nada te debo.
- Creí que las cosas estaban claras…
Corta la última frase como quien ha interrumpido un extenso discurso, como si aún faltara por decir lo más importante, pero en lugar de seguir hablando busca en su terno un cigarrillo. ¿Dónde guardé la fosforera? seguro la olvidé en casa por salir al apuro... por qué salí, por qué vine, por qué estoy ahondando en temas que no debería. Quién tiene las cosas claras ahora, todo se volvió oscuro desde que empezamos a ser honestos.
- Solo pretendo tomar las decisiones por mí misma.
- No he de ser yo quien te lo impida.
- Ni yo quien exija que dejes a tu esposa.
- No mezcles... las cosas son más complicadas. Mi matrimonio es algo fuera de discusión; imposible compararlo con lo que tenemos.
Sus pupilas se encienden, la mirada perdida en algún punto lejano, nada tiene que ver con el diálogo planteado. ¿Qué hora es?, se me hace tarde. Tanto tiempo y aún parece no darse cuenta que no necesita insistir en aquello para seguir amaneciendo a mi lado.
- Nadie ha hablado de exclusividad.
- Entonces, ¿te sientes bien tal como estamos?
- Estupendamente.
- No te entiendo.
- Y yo no estoy segura de querer que tú me entiendas.
* Dos negaciones, suponen una afirmación.
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lunes, noviembre 26, 2007
lunes, noviembre 19, 2007
Velorio
El muerto no quisiera que lo vean así: está hinchado, está morado, está de ver si conseguimos algo que poner sobre el ataúd y evitar que lo vean. Quizá las flores ayuden. Pero hay que esperar que aquí llega Ma-Isabelita y ha de querer despedirse del muerto. El muerto ya no tiene nombre, en cambio María Isabel tiene dos. Aunque eso ya era sabido y nadie la juzga; con un marido alcohólico cualquiera se hubiera buscado otro. Por borracho mismo es que se nos fue el finado. Tanta vanidad para quedar estropeado; en lugar de las flores se debería poner un letrero que diga evite el susto, ni se acerque. Quién dijo que los velorios son solo de contar chistes en susurros. Tanto morbo luego impide que el almita vaya al cielo, se incomoda. El muerto ya no siente; lo que está incomodo es estar tantas horas seguidas en esta silla con el espaldar torcido. Tengo que buscar tiempo para dormir. Al que le sobra tiempo para descansar es al muerto, todo lo que no durmió en vida. Debo encontrar tiempo para sentir pena, ya nunca más va a estar aquí. Pero no hay pena, no hay llanto, no hay café y los que nos acompañan empiezan a inquietarse. Tanta gente, tantas flores, tantas velas que lentas se consumen, esperan como yo que todo acabe pronto, enterrar el muerto bien abajo allá donde, unos antes que otros, todos hemos de terminar.
lunes, noviembre 12, 2007
Ausencia
Una mañana sin más, desapareció de su vista y de su vida para siempre. Cuando se dio cuenta de lo que eso implicaba habían pasado ya varias horas y era inútil aventurarse en una búsqueda sin norte ni pistas.
Fue entonces cuando sintió, poco a poco, como el mundo se venía abajo, un peso que empezaba en su cuello, se deslizaba hacia sus piernas y le dejaba sin fuerzas, la angustia quemaba por dentro.
No reconoció el dolor hasta dos días después y trató de ubicarlo en algún lugar del cuerpo: el estomago, el pecho, la cabeza. Pero el vacío no se localiza en un punto específico solo nos absorbe entre ahogos y suspiros.
Escondió su depresión tras una máscara de dureza que no duró mucho tiempo, era absurdo maquillar una sonrisa si no tenía ganas de hacerlo. Buscó refugio en la música, los libros y el cigarrillo, y aunque ninguno hizo efecto, decidió no abandonarlos.
Consumió su juventud sin una mínima esperanza del retorno, creyendo que es de valientes aceptar las derrotas sin sentimentalismos. Y con el paso del tiempo la pena se hizo más liviana pese a no desaparecer de su corazón; y hubiera querido arrancárselo para así apagar cada recuerdo, aún cuando y por el contrario, su memoria no perdía detalle.
Se resignó a vivir con esa ausencia mientras durara, hacerla suya, sentirla, palparla, olerla, besarla... El último día, durmió al fin con la tranquilidad de hacer las cosas bien, sin arrepentimientos. Sus arrugas sonriendo, el dolor de sus ojos húmedos, enjugando aquellas lágrimas que nunca se permitieron caer.
Fue entonces cuando sintió, poco a poco, como el mundo se venía abajo, un peso que empezaba en su cuello, se deslizaba hacia sus piernas y le dejaba sin fuerzas, la angustia quemaba por dentro.
No reconoció el dolor hasta dos días después y trató de ubicarlo en algún lugar del cuerpo: el estomago, el pecho, la cabeza. Pero el vacío no se localiza en un punto específico solo nos absorbe entre ahogos y suspiros.
Escondió su depresión tras una máscara de dureza que no duró mucho tiempo, era absurdo maquillar una sonrisa si no tenía ganas de hacerlo. Buscó refugio en la música, los libros y el cigarrillo, y aunque ninguno hizo efecto, decidió no abandonarlos.
Consumió su juventud sin una mínima esperanza del retorno, creyendo que es de valientes aceptar las derrotas sin sentimentalismos. Y con el paso del tiempo la pena se hizo más liviana pese a no desaparecer de su corazón; y hubiera querido arrancárselo para así apagar cada recuerdo, aún cuando y por el contrario, su memoria no perdía detalle.
Se resignó a vivir con esa ausencia mientras durara, hacerla suya, sentirla, palparla, olerla, besarla... El último día, durmió al fin con la tranquilidad de hacer las cosas bien, sin arrepentimientos. Sus arrugas sonriendo, el dolor de sus ojos húmedos, enjugando aquellas lágrimas que nunca se permitieron caer.
lunes, noviembre 05, 2007
desocupación en lunes
TENGO:
Yo tengo: 7 babballos.
Yo deseo: a Johnny Depp.
Yo odio: que la ducha de mi casa se queme.
Yo le tengo miedo: a bañarme sola.
Yo lloro: con un montón de películas.
Yo pierdo: los esferos, muy rara vez.
Yo necesito: ser mas fuerte.
Yo le debo: el gusto por soda al Chello.
Me duele: la espalda, todo el tiempo.
SI O NO??
Tienes un diario: no.
Te gusta cocinar: no.
Tienes un secreto que no le hayas contado a nadie: si.
Pones tu reloj unos minutos adelantado: no.
Crees en el amor: no.
Te bañas todos los dias: no.
Te gustan las tormentas: sip
¿Quién es?
La persona más rara: mi padre.
La persona más molesta: un man por ahi.
La persona que te conoce mejor: yo.
La frase que más usas en el MSN: emoticon :D
Tu grupo favorito: moenia, por ahora.
Tu mayor deseo: cumplir mis metas.
Otras preguntas:
Signo: Capricornio
Color natural de pelo: rubio oscuro, en teoría. ROJO!
Color de ojos: cafeceses
Número favorito: 2’236.417
Días favorito: jueves alcoholico
Estación del año: no se vale, en Quito solo hay una.
Deporte favorito: ja ja ja ja yo deporte!
Café o té: coca cola.
Montaña o playa: Playa.
Sol o nieve: sol.
En las últimas 24 horas he:
Llorado?: Nop
Ayudado a alguien?: no.
Comprado algo?: si.
Enfermado?: Sip
Ido al cine?: no.
Salido a cenar?: No.
Dicho te amo?: no.
Escrito una carta?: si.
Perdido a un novio?: No
Hablado con alguien que hace tiempo no hablabas?: si :D
Escrito en un periodico?: nof
Abrazado a alguien?: Si.
Peleado con un pariente?: No.
Peleado con un amigo?: No
Soñado despierta?: muchisimo.
Alguna vez podría...
Comer un gusano: no.
Matar a alguien?: espero que no.
Besar a alguien del mismo sexo?: si.
Tener sexo con alguien del mismo sexo?: no lo sé.
Lanzarte de un paracaídas?: Si.
Cantar en un karaoke: ponganme selena que ahí voy!
Emborracharte?: sif
Robar en una tienda?: not any more
Usar maquillaje en público?: si pero cansa y aburre.
Yo tengo: 7 babballos.
Yo deseo: a Johnny Depp.
Yo odio: que la ducha de mi casa se queme.
Yo le tengo miedo: a bañarme sola.
Yo lloro: con un montón de películas.
Yo pierdo: los esferos, muy rara vez.
Yo necesito: ser mas fuerte.
Yo le debo: el gusto por soda al Chello.
Me duele: la espalda, todo el tiempo.
SI O NO??
Tienes un diario: no.
Te gusta cocinar: no.
Tienes un secreto que no le hayas contado a nadie: si.
Pones tu reloj unos minutos adelantado: no.
Crees en el amor: no.
Te bañas todos los dias: no.
Te gustan las tormentas: sip
¿Quién es?
La persona más rara: mi padre.
La persona más molesta: un man por ahi.
La persona que te conoce mejor: yo.
La frase que más usas en el MSN: emoticon :D
Tu grupo favorito: moenia, por ahora.
Tu mayor deseo: cumplir mis metas.
Otras preguntas:
Signo: Capricornio
Color natural de pelo: rubio oscuro, en teoría. ROJO!
Color de ojos: cafeceses
Número favorito: 2’236.417
Días favorito: jueves alcoholico
Estación del año: no se vale, en Quito solo hay una.
Deporte favorito: ja ja ja ja yo deporte!
Café o té: coca cola.
Montaña o playa: Playa.
Sol o nieve: sol.
En las últimas 24 horas he:
Llorado?: Nop
Ayudado a alguien?: no.
Comprado algo?: si.
Enfermado?: Sip
Ido al cine?: no.
Salido a cenar?: No.
Dicho te amo?: no.
Escrito una carta?: si.
Perdido a un novio?: No
Hablado con alguien que hace tiempo no hablabas?: si :D
Escrito en un periodico?: nof
Abrazado a alguien?: Si.
Peleado con un pariente?: No.
Peleado con un amigo?: No
Soñado despierta?: muchisimo.
Alguna vez podría...
Comer un gusano: no.
Matar a alguien?: espero que no.
Besar a alguien del mismo sexo?: si.
Tener sexo con alguien del mismo sexo?: no lo sé.
Lanzarte de un paracaídas?: Si.
Cantar en un karaoke: ponganme selena que ahí voy!
Emborracharte?: sif
Robar en una tienda?: not any more
Usar maquillaje en público?: si pero cansa y aburre.
* copiado vilmente del blog de la gata pentapodologa. si alguien quiere seguirle, bien puede, ahi esta la cajita haloscan o en su pespectivo blog.
miércoles, octubre 24, 2007
Una perla:
"we get drunk because we want to get inappropriate, annoying, bitchy, angry, and we want an excuse for it!"
Una reveladora frase del amigo Rudd-O, en una tarde medio blue.
Lo que es yo me apunto a la borrachera y parece que el escenario más cercano será en Guayaquil este sábado a pretexto de Soda.
domingo, octubre 07, 2007
Digame licenciada.. ejem, ingeniera.
Allá en el blog de pasillo equinoxial el amigo Demian escribió hace mucho acerca de su grado. El día viernes yo volví a leer ese post para ver si por si acaso un pedazo de su realidad se podría aplicar a la de otros; ni todas las veces, ni en todos los casos.
Cada quien mira las cosas a su manera, lo que es cierto es que el grado no le cambia la vida a nadie, así que decidí que lo mejor que podía hacer era disfrutar de cada momento que tuviera.
En la mañana me dediqué a trabajar en un informe trimestral que aún nadie me ha pedido. Salí a almorzar a la hora de costumbre y cuando apenas faltaba una hora para mi defensa oral decidí estudiar un poco, pero justo en momento que lo iba a hacer encontré la cámara de fotos y yo que estaba alisadita preferí darle paso a la vanidad y coquetería, así que salí del trabajo directo a la universidad sin haber estudiado, y sin el trago que en teoría debí haber tomado.

En definitiva me gradué, leí a conciencia el juramento, disfrutando de decir cada palabra porque sabía que era la única vez ahí, no sé si a todos pero a mí me ocurre que en mis divagaciones eventuales suelo pensar en cada metro cuadrado que he pisado en mi vida, cada espacio que he utilizado repetidas veces y los lugares que he conocido una vez y que nunca volveré, una teoría de tiempo y espacio en donde el continuo devenir hace que las cosas nunca sean las mismas, pero antes de profundizar en Heráclito y su fantástica frase de que uno no puede embarcarse dos veces en el mismo río pues nuevas aguas recorren tras las aguas, regreso a mi particularidad: yo de pie frente a mi tribunal graduándome de ingeniera, repitiendo un juramento hacia la universidad y la patria. Luego de eso, muchas fotos.
Me gradúo con un promedio total superior a 9.7 en una carrera que honestamente nunca me gustó del todo, pero para mi tiene más merito ser excelente en algo que encuentro complicado que en algo que pudiera haberme encantado y quizá fuera demasiado fácil. Formo parte de una interminable lista de profesionales del país. Busco una beca para una maestría, especialidad, postgrado o programa ejecutivo, de máximo un año en Buenos Aires. No siento que haya culminado con algo, en mi trabajo la presentación del título no representa en concreto absolutamente nada. Ser ingeniera me sirve hasta ahora para que mi madre este profundamente orgullosa, y eso, por cursi que sea, basta y sobra.
Hubo fiesta: bailé, tomé y reí mucho más que el mismo día de mi matrimonio, disfrute de la compañía de cada uno de los invitados, un cuento en que los protagonistas éramos un vestido blanco de ensueño y yo.
Quisiera retomar el blog, pero últimamente hay algunas cosas que permiten que sea medianamente feliz, y yo aquello de la contemplación poética lo aprendí en el cole pero la verdad que nunca me pareció aplicable. Así que lo tomo sin presiones, por ahora mi vicio es el facebook y la maravilla de poder tener ahí mismo el twitter, el bloglines, pacman y otras inútiles aplicaciones que me permiten perder el tiempo. Ósea que nada es seguro, hay que ver que pasa.
Cada quien mira las cosas a su manera, lo que es cierto es que el grado no le cambia la vida a nadie, así que decidí que lo mejor que podía hacer era disfrutar de cada momento que tuviera.
En la mañana me dediqué a trabajar en un informe trimestral que aún nadie me ha pedido. Salí a almorzar a la hora de costumbre y cuando apenas faltaba una hora para mi defensa oral decidí estudiar un poco, pero justo en momento que lo iba a hacer encontré la cámara de fotos y yo que estaba alisadita preferí darle paso a la vanidad y coquetería, así que salí del trabajo directo a la universidad sin haber estudiado, y sin el trago que en teoría debí haber tomado.

En definitiva me gradué, leí a conciencia el juramento, disfrutando de decir cada palabra porque sabía que era la única vez ahí, no sé si a todos pero a mí me ocurre que en mis divagaciones eventuales suelo pensar en cada metro cuadrado que he pisado en mi vida, cada espacio que he utilizado repetidas veces y los lugares que he conocido una vez y que nunca volveré, una teoría de tiempo y espacio en donde el continuo devenir hace que las cosas nunca sean las mismas, pero antes de profundizar en Heráclito y su fantástica frase de que uno no puede embarcarse dos veces en el mismo río pues nuevas aguas recorren tras las aguas, regreso a mi particularidad: yo de pie frente a mi tribunal graduándome de ingeniera, repitiendo un juramento hacia la universidad y la patria. Luego de eso, muchas fotos.
Me gradúo con un promedio total superior a 9.7 en una carrera que honestamente nunca me gustó del todo, pero para mi tiene más merito ser excelente en algo que encuentro complicado que en algo que pudiera haberme encantado y quizá fuera demasiado fácil. Formo parte de una interminable lista de profesionales del país. Busco una beca para una maestría, especialidad, postgrado o programa ejecutivo, de máximo un año en Buenos Aires. No siento que haya culminado con algo, en mi trabajo la presentación del título no representa en concreto absolutamente nada. Ser ingeniera me sirve hasta ahora para que mi madre este profundamente orgullosa, y eso, por cursi que sea, basta y sobra.
Hubo fiesta: bailé, tomé y reí mucho más que el mismo día de mi matrimonio, disfrute de la compañía de cada uno de los invitados, un cuento en que los protagonistas éramos un vestido blanco de ensueño y yo.
Quisiera retomar el blog, pero últimamente hay algunas cosas que permiten que sea medianamente feliz, y yo aquello de la contemplación poética lo aprendí en el cole pero la verdad que nunca me pareció aplicable. Así que lo tomo sin presiones, por ahora mi vicio es el facebook y la maravilla de poder tener ahí mismo el twitter, el bloglines, pacman y otras inútiles aplicaciones que me permiten perder el tiempo. Ósea que nada es seguro, hay que ver que pasa.
miércoles, septiembre 26, 2007
El Señor O y su mirada triste*
Caminaba aquella tarde la niña de medias violeta, silenciosa como siempre, por los
vericuetos entramados de la galaxia de lo intangible. Había perdido su bota gris y con ella, la confianza en sí misma y sus ganas de soñar. Patoja y maltrecha, derramaba lágrimas de leche que marcaban caminos de dolor y soledad en su rostro pequeño, en su boca prominente, en sus largas piernas, en sus dientes chuecos.
Se alzó entonces de hombros de guambra malcriada y se tiró barriga al cielo para contemplar la nada. Pasó así quizá días, quizá medio siglo.
Cuando parecía por fin caer en el sueño eterno e irremediable, súbitamente una imagen fabulosa se prendió en el azul oscuro. Era una foto maravillosa que le recordaba su infancia de piruetas imposibles, de vuelos de brazos extendidos, de chocolate caliente con empanadas de viento.
La niña de medias violeta extendió sus manos elásticas hasta acariciarla y su con dedo delgadito, le escribió epígrafe debajo. Era una pequeña rima que reflejaba su emoción suprema. Luego se incorporó y continuó su peregrinar.
No arrastraba ni dos veces su pie desbotado cuando sintió una mano estrechándola por detrás contra su pecho. Trató de huir, pero la cojera y el tic-tac del corazón del extraño, tan familiar, tan cálido, tan nido, no lograron más que sus largas piernas se acurrucaran y sus dientes chuecos dibujaran a los tiempos una sondrisa.
El señor O, como se presentó, comenzó a relatarle un cuento con su voz tibia
y profunda, mientras sus manos alfareras deshacían a la niña de medias violeta y la recreaban en nuevos universos, en nuevos mundos. Allí estar descalzo era la regla, allí no importaba perder las botas o el final del cuento.
La ansiedad de la pequeña por conocer al señor O era imparable. Con sus yemas-ojos comenzó a dibujar a un poeta de barbas sabias, con mente analítica y corazón de panela. Sintió sus manos y en ellas descubrió a un anónimo pintor de imágenes cotidianas, a un verdadero devorador de mundos.
Al fin, tornó su rostro pequeño... El señor O se presentó con la melancolía aprisionada en sus largas pestañas, con profundos mares de sensaciones, con tormentas de emociones contenidas. La niña se conmovió con su mirar que vagaba por dimensiones desconocidas pero que en chispazos de luz, mostraba toda la magia de su interior, pero siempre a cuentagotas.
Lo sintió amigo, camarada, yunta, amante... Tal vez él sintió lo mismo.
Pero al señor O le bastó un parpadeo para comerse a la niña, engulló como tallarines una a una sus medias violetas, se comió de postre su chulla bota, se bebió como refresco sus lágrimas blancas, chupó los huesos de sus largas piernas, destruyó a mordiscos su boca prominente y con ella se llevó a todo el universo.
Aún así, al señor O siempre le faltarán imágenes para explicar el suyo.
* Gracias a Gio por la colaboración al blog :D
vericuetos entramados de la galaxia de lo intangible. Había perdido su bota gris y con ella, la confianza en sí misma y sus ganas de soñar. Patoja y maltrecha, derramaba lágrimas de leche que marcaban caminos de dolor y soledad en su rostro pequeño, en su boca prominente, en sus largas piernas, en sus dientes chuecos.
Se alzó entonces de hombros de guambra malcriada y se tiró barriga al cielo para contemplar la nada. Pasó así quizá días, quizá medio siglo.
Cuando parecía por fin caer en el sueño eterno e irremediable, súbitamente una imagen fabulosa se prendió en el azul oscuro. Era una foto maravillosa que le recordaba su infancia de piruetas imposibles, de vuelos de brazos extendidos, de chocolate caliente con empanadas de viento.
La niña de medias violeta extendió sus manos elásticas hasta acariciarla y su con dedo delgadito, le escribió epígrafe debajo. Era una pequeña rima que reflejaba su emoción suprema. Luego se incorporó y continuó su peregrinar.
No arrastraba ni dos veces su pie desbotado cuando sintió una mano estrechándola por detrás contra su pecho. Trató de huir, pero la cojera y el tic-tac del corazón del extraño, tan familiar, tan cálido, tan nido, no lograron más que sus largas piernas se acurrucaran y sus dientes chuecos dibujaran a los tiempos una sondrisa.
El señor O, como se presentó, comenzó a relatarle un cuento con su voz tibia
y profunda, mientras sus manos alfareras deshacían a la niña de medias violeta y la recreaban en nuevos universos, en nuevos mundos. Allí estar descalzo era la regla, allí no importaba perder las botas o el final del cuento.
La ansiedad de la pequeña por conocer al señor O era imparable. Con sus yemas-ojos comenzó a dibujar a un poeta de barbas sabias, con mente analítica y corazón de panela. Sintió sus manos y en ellas descubrió a un anónimo pintor de imágenes cotidianas, a un verdadero devorador de mundos.
Al fin, tornó su rostro pequeño... El señor O se presentó con la melancolía aprisionada en sus largas pestañas, con profundos mares de sensaciones, con tormentas de emociones contenidas. La niña se conmovió con su mirar que vagaba por dimensiones desconocidas pero que en chispazos de luz, mostraba toda la magia de su interior, pero siempre a cuentagotas.
Lo sintió amigo, camarada, yunta, amante... Tal vez él sintió lo mismo.
Pero al señor O le bastó un parpadeo para comerse a la niña, engulló como tallarines una a una sus medias violetas, se comió de postre su chulla bota, se bebió como refresco sus lágrimas blancas, chupó los huesos de sus largas piernas, destruyó a mordiscos su boca prominente y con ella se llevó a todo el universo.
Aún así, al señor O siempre le faltarán imágenes para explicar el suyo.
* Gracias a Gio por la colaboración al blog :D
viernes, septiembre 14, 2007
De idas y retornos
Nunca antes había volado de noche, el sábado fue una experiencia nueva, la verdad es que estaba demasiado agotada físicamente como para divagar al respecto, traté de dormir lo más posible y de rato en rato miraba por la ventana, ver las estrellas en horizontal es una cosa simpatiquísima.
Antes de irme de vacaciones estaba muy emocionada, el tomar aviones, caminar por los aeropuertos, tantas cosas nuevas que allá aguardaban ser descubiertas por mi. La emoción de lo desconocido pero con la plena seguridad de que seria bueno, el dinero necesario en el bolsillo y el cariño de la familia que aun sin conocerme bien, esperaba con ansias. Nada podría fallar. Y no falló.
Sin embargo no se compara con el sentimiento que tuve a la vuelta, el deseo de estar de nuevo en mi casa, dormir en mi cama, bañarme en mi ducha. Aunque me haya tocado llegar a sacarme la madre limpiando mi depar, el reencuentro con cada rincón vale la pena.
Y de golpe uno tiene que dejar el mundo de playas paradisíacas, castillos encantados y calles de luces para enfrentarse a la realidad. Al llegar a casa el espectáculo fue terrible, parecería que en todo el mes que mi hermano estuvo ahí no lavó un solo traste pero si los ensucio todos. Dormía en la sala así que todo era un remolino de cobijas y edredones en el piso, los baños ni mencionarlos, un poco de imaginación basta. Uno vuelve a la normalidad cuando se amanece hasta el día siguiente con la preocupación de donde estará el desaparecido con mi carro, llamar a los amigos, unir historias. La decepción interna y la vergüenza ante mi esposo, porque fui yo la de la idea de confiar-otra-vez en mi ñaño. Y la culpa, siempre la culpa.
A la final quedó el sin sabor de haber perdido el momento de alegría de los regalos que trajimos para todos. Mi bro regresó al día siguiente con un cuento inverosímil de héroes y ladrones. Uno se equivoca enormemente cuando espera cosas de los demás.
Y eso también es parte de la rutina, solucionar esos problemas: conciliar la carga emocional, ser el soporte familiar, lidiar con mi propia pena y regresar a la oficina para cumplir con todo lo que la gente espera de mi no en trabajo, sino en habilidad. Estoy ya de vuelta, la oficina nueva no es tan fea pero todo está en cartones.
A la final no me he graduado aún, me fui de vacaciones antes de ello, estoy en tramite. El blog sigue un poco abandonado mientras me iguale en trabajo y me incorpore de una vez. En el intermedio estoy divirtiéndome subiendo las fotos del viaje a mi flickr.
Antes de irme de vacaciones estaba muy emocionada, el tomar aviones, caminar por los aeropuertos, tantas cosas nuevas que allá aguardaban ser descubiertas por mi. La emoción de lo desconocido pero con la plena seguridad de que seria bueno, el dinero necesario en el bolsillo y el cariño de la familia que aun sin conocerme bien, esperaba con ansias. Nada podría fallar. Y no falló.
Sin embargo no se compara con el sentimiento que tuve a la vuelta, el deseo de estar de nuevo en mi casa, dormir en mi cama, bañarme en mi ducha. Aunque me haya tocado llegar a sacarme la madre limpiando mi depar, el reencuentro con cada rincón vale la pena.
Y de golpe uno tiene que dejar el mundo de playas paradisíacas, castillos encantados y calles de luces para enfrentarse a la realidad. Al llegar a casa el espectáculo fue terrible, parecería que en todo el mes que mi hermano estuvo ahí no lavó un solo traste pero si los ensucio todos. Dormía en la sala así que todo era un remolino de cobijas y edredones en el piso, los baños ni mencionarlos, un poco de imaginación basta. Uno vuelve a la normalidad cuando se amanece hasta el día siguiente con la preocupación de donde estará el desaparecido con mi carro, llamar a los amigos, unir historias. La decepción interna y la vergüenza ante mi esposo, porque fui yo la de la idea de confiar-otra-vez en mi ñaño. Y la culpa, siempre la culpa.
A la final quedó el sin sabor de haber perdido el momento de alegría de los regalos que trajimos para todos. Mi bro regresó al día siguiente con un cuento inverosímil de héroes y ladrones. Uno se equivoca enormemente cuando espera cosas de los demás.
Y eso también es parte de la rutina, solucionar esos problemas: conciliar la carga emocional, ser el soporte familiar, lidiar con mi propia pena y regresar a la oficina para cumplir con todo lo que la gente espera de mi no en trabajo, sino en habilidad. Estoy ya de vuelta, la oficina nueva no es tan fea pero todo está en cartones.
A la final no me he graduado aún, me fui de vacaciones antes de ello, estoy en tramite. El blog sigue un poco abandonado mientras me iguale en trabajo y me incorpore de una vez. En el intermedio estoy divirtiéndome subiendo las fotos del viaje a mi flickr.
martes, agosto 28, 2007
De viaje

Esta foto está aquí, por el puro gusto de postear aunq sea una de las fotos del viaje. Las demás están en su respectivo sitio.
sábado, julio 14, 2007
Cerrando el capítulo
Será hasta la próxima.
Muchas gracias por la colaboración, el blog se va a quedar un poco abandonado para variar, pero así mismo son los ciclos. De todas maneras la invitación es permanente puedes retomarla cuando quieras ejercer de nuevo.
Al resto: La programación se suspende por un tiempo.
Muchas gracias por la colaboración, el blog se va a quedar un poco abandonado para variar, pero así mismo son los ciclos. De todas maneras la invitación es permanente puedes retomarla cuando quieras ejercer de nuevo.
Al resto: La programación se suspende por un tiempo.
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